Fiestas populares y conciertos regresan a Loja, Azuay y Cañar

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‘Se acabó la cuarentena, el cuerpo lo sabe y las calles están llenas”.

Así coreaban más de 4 000 espectadores que asistieron la noche del sábado al concierto con Byron Caicedo, en la comunidad de Tambopamba, en el cantón lojano de Saraguro.

Las personas esparcían cerveza en el ambiente. Había algarabía y euforia colectivas. Todos estaban concentrados en la cancha, cercada con puestos de bebidas y comida, y casi nadie usaba mascarilla.

Los habitantes de Tambopamba retomaron sus fiestas tradicionales, pese a la pandemia por el covid-19. Es el segundo concierto multitudinario que ocurre este año, la diferencia con el de febrero pasado es que aún no había empezado la vacunación masiva.

Hasta ayer 28 de diciembre del 2021, 19 243 saragurenses recibieron la primera dosis y 15 229 el esquema completo. En el cantón viven más de 33 000 habitantes y se vacunó desde los 16 años en adelante. En esta celebración en honor a San Antonio también había personas provenientes de las vecinas provincias de LojaAzuay Zamora Chinchipe.

Estas fiestas en el sur del país ocurren desde inicios de este mes, con el avance de la vacunación y disminución de casos de personas contagiadas.

A partir de entonces, algunos Comités de Operaciones de Emergencia (COE) cantonales, como el de Cuenca, Azogues y Loja, levantaron las restricciones para los eventos masivos, para apoyar a la reactivación económica. Aunque siguen prohibidos la venta y el consumo de bebidas alcohólicas en espectáculos públicos.

Para David Acurio, médico-investigador de la Universidad de Cuenca, no es el momento de eliminar la mascarilla en ningún espacio público, ni siquiera alcanzando la inmunidad colectiva del 85% de la población total, por la presencia de las variantes del covid-19.

Su hipótesis es que las celebraciones populares o reuniones con aglomeración, en espacios abiertos o cerrados y sin el uso de la mascarilla, incrementan el riesgo de contagios. “La movilidad de las personas en el mundo es un factor clave en la dispersión del virus y por eso hay países que regresaron al confinamiento”.

Según Acurio, las posibles consecuencias podrían llegar luego. Por eso, en su momento la Mesa de Salud recomendó al COE de Cuenca que impusiera requisitos a los organizadores de los espectáculos públicos. Por ejemplo, exigir la vacunación completa o prueba de PCR-RT para los asistentes. Y realizar controles en este proceso de reapertura progresiva.

Esa noche, a Tambopamba llegó un patrullero con tres policías que se quedaron un momento y luego se marcharon.

No hubo acciones del Municipio ni de otras entidades. Un habitante dijo que la celebración fue organizada por el Cabildo y que como comunidad indígena tienen autonomía en la toma de decisiones.

Para el empresario cuencano Fabián Vallejo, es posible controlar las medidas sanitarias en espacios cerrados, “pero al aire libre es complejo y depende de la responsabilidad ciudadana.

Vallejo se alista para traer a algunos artistas por las fiestas de independencia de Cuenca y dice que cumplirán con todas las medidas de bioseguridad por el bienestar de los espectadores y del país.

Según él, la industria del espectáculo ha sido una de las más afectadas por la pandemia y la última en reactivarse, “pese a que generamos empleo también para artesanos y la clase popular, porque al pie de una fiesta se ubican los puestos de comida y otros productos”.

En la mayoría de los pueblos y cantones de AzuayCañar Loja, las fiestas patronales están arraigadas en sus habitantes y la reapertura permite a las familias reencontrarse y recuperar sus tradiciones.

El fin de semana también hubo fiestas en los cantones azuayos de Chordeleg, en honor al Señor de Los Milagros y en Santa Isabel, por la Virgen de La Merced; en la parroquia Cumbe (Saraguro) por San Antonio; y en La Troncal (Cañar) por la cantonización.

En Chordeleg, decenas de familias participaron en la procesión, eucaristía y espectáculo cultural en la plaza central. “Para nosotros es un momento especial para retomar estas expresiones de fe”, dijo Patricio Orellana, prioste central.

En esta fiesta se evidenció un mejor comportamiento ciudadano. Casi todos llevaban mascarillas y las familias mantuvieron la respectiva distancia de otras, incluso en los espacios al aire libre.

Como parte del reencuentro, las familias soltaron más de 50 globos al cielo, no hubo venta de bebidas alcohólicas, bailaron una media hora al son de una banda de pueblo y luego se retiraron a sus hogares.

Para el feriado de noviembre también se anuncian conciertos por la independencia de Azogues, con artistas internacionales, como ocurría antes de la pandemia. Pero exigirán la vacunación completa a todos los asistentes.

Fuente: El Comercio

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